miércoles, 15 de febrero de 2012

El derecho a la libertad ¿nos permite la liberalidad sexual?

El derecho a la libertad ¿nos permite la liberalidad sexual?
Por Guillermo Enrique Arbella Salazar.

El paso del siglo XX derrumbó la moral puritana y subió el vestido desde el suelo hasta la cadera, destruyendo tabúes, miedos, moralismos y mitos, como el de la imprescindible virginidad. Entrando al siglo XXI ya es un deshonor tener una “virgencita” inocente en la familia, por lo que padres, abuelos, hermanos, tíos y amistades se apresuran a preparar a los niños para la vida sexual, bajo la justificación de que todo está permitido y debe ser aceptado y tolerado. Tal sentencia ha determinado que la ayer condenada prostitución, hoy sea una práctica habitual para despojarse de la dignidad, entregándose por un par de zapatos e incluso por una lata de sardinas. Ahora es un honor tener en la familia a una prostituta, aunque para variar [o justificar la conducta] se les llama “Jineteras” o “Luchadoras”.

Los medios de comunicación masiva  se han encargado de promover esa nueva moral que determina el derecho (no cuestionado) al placer, al aborto y que dicen señala la liberación femenina, junto al divorcio, el adulterio, las relaciones prematrimoniales, y el sexo en triángulos, además de la promoción del uso de anticonceptivos, para que el placer no tenga “ciertos riesgos”, como el embarazo o una ITS.

Indudablemente esa prédica animaliza, bestializa a la persona humana, dándole rienda suelta a los instintos.........

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